Seleccionar página

Un padre es el soporte de nuestro hogar, quien nos guarda los sentimientos en lo más profundo de su alma. El que te da seguridad en tus horas de angustia. El héroe de todos los cuentos y las miles de historias. Es ese que te impone respeto durante la adolescencia pero, si te fijas, puedes ver esa inmensa ternura que transmiten sus ojos brillantinos al mirarnos.

Quizá no es el que te llene de besos ni de caricias como tu madre. Quizá no sea el más atento, pero  por las noches cuando uno duerme, él es quién asoma un ojo sobre la rendija de tu puerta entornada para ver cómo duermes, mientras la emoción de vernos le nubla la mirada, porque se siente muy orgulloso de tenernos.

Hay que comprender que, muchas veces, el papel que se le asigna a un padre es el de ser discretos, severo y exigente. Uno a veces se siente temeroso pero ansioso de que regrese. Y cuando alcanzas verle desde la ventana de tu habitación como se acerca hasta el portal de casa, sabemos que hay que bajar corriendo a recibirle con un fuerte abrazo.

Gracias a todos los padres del mundo. Felicidades a todos los niños que lo han disfrutado toda su vida a los que lo tuvieron poco tiempo, pero fue la etapa más hermosa a recordar. Felicidades a todos los que todavía tenemos un padre que nos regaña pero nos consiente.

Gracias, papa, por ser el mejor del mundo.