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Cuando nace un bebé, los padres siempre se plantean la posibilidad de presentar a su recién nacido a toda la sociedad con un bautizo. Fe y tradición van de la mano en un día súper especial en el que no puede faltar ni fallar ningún detalle. Aquí te daremos algunas pautas para que todo salga redondo (como los donuts).

Pequeños pasos…

En un primer lugar, hay veces que los padres prefieren esperan a que sus hijos crezcan un poco y que estos puedan así decidir si quieren ser bautizados o no, aunque la tradición cristiana indica que deben recibir las aguas bautismales siendo bebés. La fecha que elijas dependerá del momento en el que nazca tu bebé. Si nace en invierno, es normal que prefieras esperar a que pase un poco el frío para hacerlo en primavera o verano. Los meses de mayo o septiembre son los más recomendados para este tipo de celebraciones, ya que no hace mucho calor y los bebés lo aguantan mejor, ya que es un día que suele resultar muy largo para ellos.

En segundo lugar, tendrás que contactar con bastante antelación con la parroquia donde quieres celebrar el bautizo, pues quizá tengan todas las fechas cogidas si te esperas al último momento. Consulta con el cura todos los detalles que consideréis necesarios; si podéis elegir dos hombres o dos mujeres como padrinos, como se realizará la ceremonia, si será bautizado tu bebé solo o con más bebés, si tienes que llevar la vela que encenderán en el cirio pascual, la fechas de las charlas espirituales que suelen recibirse, etc.

Lo siguiente sería elegir a los padrinos. La costumbre indica que los padrinos de boda o los abuelos deberían ser los padrinos del bautizo del pequeño. Los titos del pequeño o amigos muy cercanos a sus padres suelen ser hoy en día los elegidos para apadrinar a los bebés; no en vano sobre ellos recae la responsabilidad de cuidar a los niños en caso de que los padres falten. Elige a personas cercanas a ti, con quien mantengáis una relación cordial y que quiera y se preocupe por tu hijo. Además, muchas de las iglesias de ahora dan permiso para elegir dos miembros del mismo sexo como padrinos o madrinas del bebé.

Ahora que tienes todo lo anterior hecho, tienes que pensar en el presupuesto que vas a gastarse en el bautizo. Sé realista y ajusta los tiempo, debes medir con regla todo lo que vas a invertir: desde la aportación que daréis a la parroquia, la ropita del pequeño y la vuestra, las invitaciones, los detalles que quieras dar a los invitados, así como el banquete que vas a ofrecer a tus invitados. Respeta a tu bolsillo y no provoques un agujero negro en tu bolsillo.

Siguiente cosa en la que tienes que cuidar el dinero. Elegir restaurante y menú. Recuerda esto “un bautizo no es una boda”, lo que quiere decir que no hay que explayarse con el número de invitados ni en la celebración del mismo. Un restaurante cercano a la iglesia donde bauticéis al bebé, con un pequeño salón suele ser la mejor de las opciones. Un tentempié a base de tapas y raciones con una buena tarta de postre dejará a todos satisfechos y no saldrá muy cara.

Ahora, la ropa de tu bebé es importante. Es el protagonista del día y tiene que destacar sobre todos los demás. Hay desde largos y trabajados faldones a vestiditos sencillos. La oferta de moda para bautizos es inmensa y tu elección dependerá de vuestros gustos. Hay que tener en cuenta que la ropa deberá ser cómoda para que pueda aguantar muchas horas con ella puesta.

¡LAS INVITACIONES!. A veces basta con la llamada telefónica, pero a tus amigos y familiares puedes enviarles una bonita invitación, bien por correo convencional o electrónico. En ellas debe constar el lugar, la fecha y hora de la celebración y un teléfono de contacto o correo electrónico para que puedan confirmaros su asistencia. Sería gracioso y todo un detalle regalar algún recuerdo de este gran día a tus invitados: un llavero, un imán, un marca-páginas, una chapa… La gran variedad de detalles para regalar a familiares y amigos en inmensa, sobre todo si recurres a tiendas online. Procura escoger algo que sea útil para que no acabe dentro de un cajón y nadie se acuerde de él.

Ahora, ¡llega el día! Tu hijo tendrá que descansar el día de antes para poder aguantar todo el día en danza y no se asuste cuando el cura le eche agua sobre su pequeña cabecita. Recomendable tener en cuenta las horas de las tomas de leche para que no llore de hambre durante la ceremonia.

Por último, lo que te queda es disfrutar del momento. Se acabaron los calentamientos de cabeza, los nervios y las incertidumbres. Una vez entréis en la iglesia, solo importa el momento, vuestro hijo y que todos paséis un gran día en familia.