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“En la huerta del Segura,

cuando ríe una huertana

resplandece de hermosura

toda la vega murciana,

y en los ramos del naranjo

brotan flores a su paso.

Huertanica de mi afán,

tú eres pura y eres casta

como el azahar.

 

En la huerta del Segura,

cuando ríe una huertana

resplandece de hermosura

toda la vega murciana,

y mirándose al pasar

en la acequia del jardín,

en el agua se reflejan,

como flores que salieron

para verla sonreír.

 

Huerta, risueña huerta

que siempre frutos y flores das,

¡Murcia, la que cubierta

en todo tiempo de flor estás!

Murcia, son tus mujeres

gala de tu palmar.

¡Murcia, qué hermosa eres!

Tu huerta no tiene igual,

pues son tus mujeres

la flor del palmar.

En la huerta he nacido

para amar y vivir,

y en su campo laborado

con noble trabajo me quiero morir”

Murcia es nuestra capital de la comunidad autónoma de la Región de Murcia. Una ciudad con más de 500.000 habitantes.

Haciendo una breve parada por su historia:

Sus orígenes no son claros, pero se dice que fue fundada con el nombre de Madina Mursiva en el año 825 D.C por el emir de Al-Ándaluz Abderramán II, sobre un asentamiento. Durante la Edad Media fue capital de distintos reinos taifas de creciente importancia. Pero fue entre 1243 y 1266 cuando se incorporó la Corona de Castilla como capital de la Región de Murcia, siendo además una ciudad que poseía voto en cortés.

En el siglo XVIII, Murcia se expandió muchísimo, lo que quedó reflejado en el desarrollo de las artes y el urbanismo, pudiendo hablar así del Siglo de Oro murciano, con figuras como Francisco Salzillo y José Moñino, Conde de Floridablanca.

A finales del Siglo XX Murcia se convierte en la capital de la nueva comunidad autónoma de la Región de Murcia y vivió un gran auge económico que la situó como el séptimo municipio español por población.

Pero dejando un poco atrás la historia, ¿qué hay en Murcia ahora? A nosotros, los murcianos, siempre se nos ha preguntado qué es lo que tiene Murcia que tanto nos gusta. Y eso nos da rabia, porque a veces nos sentimos desplazados por el resto de España. Lo cierto es que una vez que vienen a visitarla, todos quieren volver. ¿Por qué será?

Murcia tiene muchos lugares para visitar, para quedarse a tomar un tentempié y disfrutar del encanto que desprende.

  • La catedral: la Santa Iglesia Catedral de Santa Maria, conocida más popularmente como Catedral de Murcia, es el templo principal y sede de la Diócesis de Cartagena. Se encuentra en pleno casco antiguo de la ciudad, en la Plaza del Cardenal Belluga.

  • Palacio Espicopal de Murcia: un edificio histórico situado justo al lado de la catedral, sede oficial de la Diócesis de Cartagena. Edificado en el siglo XVIII, es uno de los lugares más importantes del patrimonio monumental de la ciudad. Sin duda, un rincón imperdible de la ciudad. Además, justo enfrente tiene una gran variedad de bares, cafeterías y restaurantes en los que podemos sentarnos a comer y disfrutar del encanto de la Plaza del Cardenal Belluga.

  • Museo Arqueológico de Murcia: creado por la Real Orden del Ministerio de Fomento, gracias a las aportaciones de la Comisión Provincial de Monumentos en julio de 1864.

 

  • Las calles Trapería y Platería: a tan solo unos minutos de la catedral, se sitúan las dos calles más famosas e históricas de Murcia. Una zona animada y llena de vida donde varias épocas coexistieron agregando valor cultural a la zona.

 

¿Qué hacer aquí? Trapería y Platería son calles llenas de comercio, cafeterías y restaurantes de alta calidad. También es un rincón para la música callejera. Es raro el día que no encuentres a un violinista tocando en medio de la calle regalándote una sonrisa.

  • Plaza de Santodomingo: una plaza de gran importancia en el pasado, ya que se trataba de un centro comercial abierto donde se vendían productos de la huerta, principalmente. Ahora es un lugar donde ir con nuestros hijos a dar un paseo, o para disfrutar de las tantas terrazas con las que cuenta para tomarse algo. Además, es raro el día en el que no te encuentras algún espectáculo infantil, gente haciendo burbujas gigantes o trucos de magia. Es un verdadero encanto.

  • Teatro Romea y Real Casino de Murcia: Ambos edificios, junto con la catedral, son los más emblemáticos de la ciudad. El Teatro Romea destaca por su fachada de estilo ecléctico donde también se encuentran detalles modernistas. Con la finalidad de homenajear el arte y la cultura, se agregaron tres bustos de los músicos Beethoven, Mozart y Liszt. Es un referente cultural con más de renombre de la capital de la comunidad que puede presumir de una apretara agenda de actuaciones teatrales y musicales.

 

El Real Casino de Murcia es una mezcla de estilos artísticos característicos del siglo XIX y XX. Desde sus orígenes destacó por ser un lugar de encuentro entre personas exclusivas y selectas que se reunían con la intención de compartir aficiones e intereses dentro de sus círculos de sociedad.

 

  • Paseo Alfonso X: También conocida como “El Tontódromo”, debido a que antiguamente los jóvenes de reunían aquí a pasear con sus citas mientras “tonteaban”. Es una avenida ideal para descansar de un duro día recorriendo cada una de las calles murcianas. Es una de las pocas zonas que tienen sombra y suele contar con festivales a menudo, por lo que es una de las mejores formas de refrescarse en los meses de verano.

  • Plaza de las Flores: Otro de los lugares donde probar delicatesen murcianas. Una plaza concurrrida por locales donde soler quedar con amigos y familia para disfrutar de una cerveza acompañada de una tapa bajo el sol brillante. Está situado en paralelo a la Gran Vía, en una de las calles que desembocan a la misma.

 

  • Museo de Salzillo: Este escultor barroco de Murcia del siglo XVIII es el más famoso de la región y uno de los más consagrados a nivel nacional e internacional, de quien todo murciano se siente orgulloso.

 

  • La Semana Santa: Murcia es una ciudad con mucho arte y mucha pasión, que se intensifica durante la Semana Santa, denominada de interés turístico internacional. Son nada más ni nada menos que 16 cofradías las que marchan por las calles llenándolas de color e incienso.

Cada día es único en la Semana Santa de Murcia pero especialmente destacan  dos procesiones: la de los Coloraos de Miércoles Santo y la de Los Salzillos de Viernes Santo.

  • Las fiestas de primavera: Otro momento ideal para venir a disfrutar de Murcia es en las fiestas de primavera, que empieza Domingo de Resurrección, donde los murcianos llevan flores a la virgen de la Fuensanta vistiendo con orgullo y salero el traje regional típico huertano. Ese día también abren las Barracas Huertanas, donde todos se reúnen para disfrutar de la comida y la bebida típica de la región: arroz con conejo, michirones y de postre paparajotes, acompañado de un buen vino de Jumilla o café de puchero con anís.

La belleza de la ciudad de Murcia no está solo en sus calles, en los pueblos y la ciudades de alrededor sino en la alegría y el calor de su gente, en la bondad y la generosidad de la cultura murciana y es un buen vivir de sol radiante siempre en el cielo azul.