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El “Slow Parenting” como filosofía

Te sonará un poco raro: “Slow Parenting”. Es una filosofía que apuesta por una vida infantil sin estrés ni prisas. Una forma de que los niños desarrollen de forma plena y correcta  sus habilidades para poder hacerles frente en la vida que le espera. Una forma de hacerlos más felices, incluso cuando lleguen a ser adultos. Al menos, merece la pena intentarlo.

Los niños deben “ir haciéndose a fuego lento”. Con esto no referimos a que tienen que desarrollarse poco a poco y no con las prisas de hacerles invencibles.  Tienen que ir día a día adquiriendo aprendizajes, conforme a su ritmo, sin salirse de sus etapas y disfrutando del tiempo libre no planificado ni estructurado por un exigente horario escolar y extra-escolar. Pero también es bueno tener ese momento de aburrimiento, no te preocupes.

Los niños deben tener tiempo libre

Si sois los padres helicóptero, hiperpadres para ser más claros, que quieren que sus hijos sepan hacer de todo y los apuntan a un montón de tareas extraescolares… frenad. Porque hacer esto lo único que da como resultado es un niño saturado, sin vida social con sus amigos ni tiempo para hacer lo que le apetezca. Está bien que tu hijo tenga alguna actividad que hacer por las tardes un par de veces a la semana, pero no todos.

Con esto no estamos diciendo que seáis malos padres. Lo que queremos decir es que a veces hay que adoptar una actitud más frenada frente a la vida. No es necesaria la sobreprotección sobre los pequeños, pues eso podría hacerles sentir más débiles. Basta con atender sus necesidades y deseos, procurar tener tiempo para ellos.

Slow Parenting aplicada a la crianza de los pequeños.

ir lento por la vida no significa ser una persona pasiva o perezosa, sino que hacer las cosas en el momento apropiado y de la mejor manera posible es mejor que hacerlas deprisa y corriendo. Hay que dar prioridad a la calidad, saborear lo bueno de la vida”. Partiendo de esto, este método abarca varios ámbitos. Estos son tales como la pedagogía o la educación social, el lado cultural e incluso la gastronomía.

Cabe añadir, de hecho, que el “Slow food” (defensa de los productos naturales y recetas locales) nació en Italia en los años 80 y es la matrona de este nuevo movimiento.

“Slow Parenting” busca una actitud consolidad frente a la vida. Esta se lleva impartiendo varios años en los países nórdicos y anglosajones.

Siendo más específicos, lo primero que hay que tener en cuenta que los padres son el ejemplo principal de los niños, y que su educación funciona principalmente por imitación. Por tanto, esta vida “Slow” debe empezar con los padres. No sirve el mensaje verbal, pues hay que ser coherentes. De qué serviría decirles que estén tranquilos si nosotros vivimos con prisa.

Puede haber casos en los que los padres se sientan atrapados y es difícil echar el freno, pero lo importante es ser consciente de que hay que intentar vivir con un poco más de calma.

Hay que tomarse la vida con calma y paciencia. Disfrutar de las pequeñas cosas que nos ofrece y aprender al ritmo que seamos capaces.