Seleccionar página

Organizar una boda no cuesta tanto. Solo hay que tener imaginación e ilusión.

Las personas que todavía no nos hemos casado y tenemos la ilusión de hacerlo, nos ponemos a organizar una boda perfecta en nuestra mente.  Esa boda de la que todavía no tienes ni idea si estás preparada o no, pero tu la piensas.

Sin embargo, la persona que está a unos meses del mejoro día del resto de su vida, tiene en la mente tantas cosas que no sabe por donde empezar. Está, por un lado, el vestido de novia, el traje del novio, el banquete, los invitados… Quieren complacer a todo el mundo pero, la realidad, es que son los novios los que se casan. Vosotros, quienes tienen que estar a gusto con la boda que van a organizar.

¿Quieres que tu boda sea especial? Sigue leyendo, porque vamos a echarte un cable con la organización de la boda perfecta, solo para ti.

Claves para organizar una boda perfecta

Para poder disfrutar de la boda, lo primero es prepararte con tiempo de sobra. No permitas que quede absolutamente nada en manos de la suerte o el destino. Está bien la espontaneidad y ese toque de originalidad, pero se llevarán al éxito con una planificación previa y bien estructurada.

Para poder tener una boda muy muy especial, tendrás que pensar en los siguientes pasos.

¿Cuándo tiempo necesitas para organizar una boda? 

El tiempo necesario para crear una buena boda depende del tipo de boda que quieras. Todo cuenta en el tiempo: invitados, lugar de celebración, iglesia (en caso de ser cristiana), el fotógrafo… Si quieres una fecha determinada para que sea un día especial también requiere informarse con mucho tiempo de antelación. Aunque no lo parezca, la gente se casa todos los días.

Programa una agenda para la boda. 

Consigue una agenda única y exclusivamente para tu boda, a modo de diario. Llévala siempre encima y apunta todas las ideas que te vengan a la mente, en cualquier sitio y a cualquier hora. Da igual lo que escribas: el vestido de novia, el tipo de boda, la decoración, el banquete, etc. Puedes hacerlas en el móvil pero tampoco te fíes demasiado de las tecnologías. Piénsalo, esa agenda será un buen recuerdo de tu gran día.

Esto también es un tema importante a tener en cuenta. Y tampoco es una decisión fácil. Tu pareja y tú tendréis que sentaros a decidir dónde os queréis casar. Cada tipo tiene su documentación, su preparación, sus obligaciones y todas diferentes. Mejor infórmate con antelación para que no te tomen el pelo en el último momento.
El lugar de celebración

Dependiendo del si es católica, musulmana, judía u otra, habrá días, meses, lugares en los que las fechas no podrán elegirse con tanta libertad. A lo mejor os hace ilusión casaros el mismo día que vuestros padres pero no sabéis si habrá fecha. Todo esto necesita su tiempo.

Los invitados… esa gran incertidumbre.

No es una decisión pequeña el número de personas que vas a invitar. Lleva mucho cuidado, pues es uno de los factores en los que las familias políticas podrían tener mayores choques de criterio. Esto podría ocasionar problemas.

Si quieres una boda tranquila, no superes los límites. Vuestras familias, vuestros amigos más cercanos y ya está. Será una boda íntima, entre amigos y familiares.

El banquete, ¿dónde? 

Todo depende del números de invitados, del presupuesto… Es el punto en el que la imaginación puede volar y poder organizar un banquete inolvidable.

¿Alguien nos echará una mano? 

Las últimas semanas son un caos de cosas que dejar finiquitadas y ultimar los detalles que queden. Busca amigos o familiares de mucha confianza que puedan echarte una mano. Pero, sobre todo, que ellos se entreguen en su totalidad por ti. Necesitarás mucha ayuda y mucho apoyo. Por ejemplo, cosas como el catering, o la elección de la música. No tengas miedo en pedir ayuda, pues seguro que nadie te dice que no. Más vale prevenir que curar, pero solos no podéis con todo.

 

Y lo más importante… EL PRESUPUESTO.

Si la pareja no puede cubrir los gastos por si mismo, necesitarán la ayuda de las familias. Ellos siempre quieren colaborar, al fin y al cabo. Pero tampoco nos podemos salir mucho de los límites ni buscar una boda que se  salga del presupuesto de toda la familia. Hay que ser precavidos.